NOTICIA
Cine restaurado: la Lucía de Eslinda Núñez
Hay películas que envejecen, otras parecen haber nacido viejas para volverse eternas. "Lucía", dirigida por Humberto Solás, es una de ellas. La cual, con el paso de los años, sus tres historias —tres mujeres, tres épocas, tres maneras de entender la libertad— no han perdido ni un ápice de su frescura, ni de su audacia.
A 58 años de su estreno en 1968, este filme sigue siendo un referente del cine cubano. Sin embargo, mientras grababan la película, el equipo de realización jamás pensó que fuera a convertirse en un clásico, contó la actriz Eslinda Núñez durante el 9no Festival de Cine de Verano, cuando presentó al público "Lucía" restaurada. “Nunca nos imaginamos que fuera a trascender tantos años después, pero si confiábamos mucho en Humberto y en su imaginación”.
Eslinda Núñez, Premio Nacional de Cine 2011 y protagonista de uno de los cuentos de este filme recordó el momento en que Humberto Solás le ofreció el personaje de Lucía. “Él me había hablado de algunos papeles que quería que hiciera, pero nunca se concretaron. Entonces, cuando apareció esta oportunidad significó mucho para mí, podía trabajar con el director que tanto admiraba y, además, con el amigo”.
Para ella el trabajo con Solás fue retador, pero muy hermoso, era un director que se metía en la piel del actor para sacarle lo que necesitaba en el momento. “Siempre se especuló que era un tirano, pero no fue un tirano nunca. Era un visionario, un hombre lleno de imaginación”.
Estas características de Humberto se ven reflejadas en la cinta, una producción particularmente difícil, sobre todo, en la fotografía y en los ambientes. “Es una película que a través de la vida de estas tres mujeres se hace un recorrido por nuestra historia e idiosincrasia, fue la primera que mostró las guerras de independencia, por eso, se pasó trabajo, en ese momento había mucho desconocimiento”.
“María Elena Molinet, una diseñadora extraordinaria, trabajó con nosotros, recuerdo que tuvo que hacer filigranas en el aire para poder lograr las telas del primer cuento, el de 1895 protagonizado por Raquel Revuelta. Realmente, era muy difícil conseguir el tipo de tejido o de encaje, de los que se usaban en aquel tiempo, pero ella hizo maravillas. A veces, para que tuviera la caída que debía tener el vestido tenían que coser las telas dobles o triples para lograr que se ampliaran y asemejar el efecto. Tampoco había las literas que se necesitaban, tenían que ser unas específicas que representaran esas épocas, las diferentes épocas en general”.
“Lucía” en la gran pantalla medio siglo después
La restauración de un clásico es siempre una buena noticia para el patrimonio fílmico del país, poder ver en la gran pantalla esta película de más de medio siglo, con una nitidez que respeta su esencia original, es casi un acto de justicia histórica para este filme.
- ¿Qué significó para usted poder disfrutar la copia restaurada de Lucía, tanto en el plano emocional como para el patrimonio fílmico de nuestro país?
-Es muy importante. Tuve la oportunidad de estar en Cannes junto a Sergio Benvenuto e Iván Giroud cuando se estrenó la restauración que hizo la Cineteca de Bologna. Fue un momento lleno de emoción, vimos la película, exactamente con las mismas luces, fiel a la original. Recuerdo que investigaron mucho cómo había sido el trabajo de fotografía hecho por Jorge Herrera. Sobre todo, del primer cuento, todo parece un daguerrotipo, utilizando siempre el blanco y el negro, pero de una forma muy fuerte. En el segundo cuento, Humberto quería tonos pasteles. ¿Se imaginan tonos pasteles en blanco y negro? Pues lo consiguió. Filmamos siempre en días grises, por eso esa atmósfera romántica, diferente. El tercer cuento, protagonizado por Adela Legrá fue todo lo contrario, lleno de fuerza, de luminosidad, donde resaltó bien el sudor, las lágrimas y la risa.
Entre la anécdota del rodaje y la emoción del reencuentro en Cannes, Eslinda Núñez nos dejó el testimonio de quien no solo vivió "Lucía" desde adentro, sino que sigue siendo guardiana de su memoria. Su voz, tan serena como firme, reivindica al Solás visionario, al equipo que hizo filigranas con telas imposibles y a una película que, restaurada, sigue dialogando con la historia y la idiosincrasia cubana.
Cine restaurado: la Lucía de Eslinda Núñez
Eslinda Núñez, fue una de las protagonistas de la película “Lucía”, su cuento representaba la época de 1932. Años después, su actuación y este clásico aún quedan grabados en la memoria de Cuba.
Hay películas que envejecen, otras parecen haber nacido viejas para volverse eternas. "Lucía", dirigida por Humberto Solás, es una de ellas. La cual, con el paso de los años, sus tres historias —tres mujeres, tres épocas, tres maneras de entender la libertad— no han perdido ni un ápice de su frescura, ni de su audacia.
A 58 años de su estreno en 1968, este filme sigue siendo un referente del cine cubano. Sin embargo, mientras grababan la película, el equipo de realización jamás pensó que fuera a convertirse en un clásico, contó la actriz Eslinda Núñez durante el 9no Festival de Cine de Verano, cuando presentó al público "Lucía" restaurada. “Nunca nos imaginamos que fuera a trascender tantos años después, pero si confiábamos mucho en Humberto y en su imaginación”.
Eslinda Núñez, Premio Nacional de Cine 2011 y protagonista de uno de los cuentos de este filme recordó el momento en que Humberto Solás le ofreció el personaje de Lucía. “Él me había hablado de algunos papeles que quería que hiciera, pero nunca se concretaron. Entonces, cuando apareció esta oportunidad significó mucho para mí, podía trabajar con el director que tanto admiraba y, además, con el amigo”.
Para ella el trabajo con Solás fue retador, pero muy hermoso, era un director que se metía en la piel del actor para sacarle lo que necesitaba en el momento. “Siempre se especuló que era un tirano, pero no fue un tirano nunca. Era un visionario, un hombre lleno de imaginación”.
Estas características de Humberto se ven reflejadas en la cinta, una producción particularmente difícil, sobre todo, en la fotografía y en los ambientes. “Es una película que a través de la vida de estas tres mujeres se hace un recorrido por nuestra historia e idiosincrasia, fue la primera que mostró las guerras de independencia, por eso, se pasó trabajo, en ese momento había mucho desconocimiento”.
“María Elena Molinet, una diseñadora extraordinaria, trabajó con nosotros, recuerdo que tuvo que hacer filigranas en el aire para poder lograr las telas del primer cuento, el de 1895 protagonizado por Raquel Revuelta. Realmente, era muy difícil conseguir el tipo de tejido o de encaje, de los que se usaban en aquel tiempo, pero ella hizo maravillas. A veces, para que tuviera la caída que debía tener el vestido tenían que coser las telas dobles o triples para lograr que se ampliaran y asemejar el efecto. Tampoco había las literas que se necesitaban, tenían que ser unas específicas que representaran esas épocas, las diferentes épocas en general”.
“Lucía” en la gran pantalla medio siglo después
La restauración de un clásico es siempre una buena noticia para el patrimonio fílmico del país, poder ver en la gran pantalla esta película de más de medio siglo, con una nitidez que respeta su esencia original, es casi un acto de justicia histórica para este filme.
- ¿Qué significó para usted poder disfrutar la copia restaurada de Lucía, tanto en el plano emocional como para el patrimonio fílmico de nuestro país?
-Es muy importante. Tuve la oportunidad de estar en Cannes junto a Sergio Benvenuto e Iván Giroud cuando se estrenó la restauración que hizo la Cineteca de Bologna. Fue un momento lleno de emoción, vimos la película, exactamente con las mismas luces, fiel a la original. Recuerdo que investigaron mucho cómo había sido el trabajo de fotografía hecho por Jorge Herrera. Sobre todo, del primer cuento, todo parece un daguerrotipo, utilizando siempre el blanco y el negro, pero de una forma muy fuerte. En el segundo cuento, Humberto quería tonos pasteles. ¿Se imaginan tonos pasteles en blanco y negro? Pues lo consiguió. Filmamos siempre en días grises, por eso esa atmósfera romántica, diferente. El tercer cuento, protagonizado por Adela Legrá fue todo lo contrario, lleno de fuerza, de luminosidad, donde resaltó bien el sudor, las lágrimas y la risa.
Entre la anécdota del rodaje y la emoción del reencuentro en Cannes, Eslinda Núñez nos dejó el testimonio de quien no solo vivió "Lucía" desde adentro, sino que sigue siendo guardiana de su memoria. Su voz, tan serena como firme, reivindica al Solás visionario, al equipo que hizo filigranas con telas imposibles y a una película que, restaurada, sigue dialogando con la historia y la idiosincrasia cubana.