NOTICIA
Versos a 24 cuadros por segundo
En el ecosistema editorial cubano, la relación entre literatura y cine ha transitado por la crítica especializada, el ensayo de corte teórico, la crónica u otros géneros periodísticos y compilaciones. Sin embargo, por fortuna para el gremio, Escuchar en la oscuridad, obra publicada este año por Ediciones ICAIC y presentada por la editorial en la 34.ª Feria Internacional del Libro de La Habana, afinca un desplazamiento hacia la poesía como forma de abordar el cine.
Escrito por Virgilio López Lemus, Premio Nacional de Literatura 2026, este libro propone examinar el séptimo arte como una vivencia íntima filtrada por la sensibilidad del arte lírico, en una compilación de textos relacionados con la gran pantalla.
Con la edición de Mónica Gómez López, diseño de cubierta de Pepe Menéndez y maquetación interior de Lisandra Fernández Tosca, la obra se presenta como “un ajustado registro del impacto de las imágenes en movimiento sobre la poesía cubana escrita a lo largo de las últimas décadas”.
La poética proyección
Más que una selección de exhaustiva antológica, Escuchar en la oscuridad se articula a partir de una revelación personal: cómo la pantalla cinematográfica ha moldeado la mirada de la literatura insular sobre la realidad. A través de sus páginas, el lector asiste a un abanico de respuestas afectivas y formales ante el hecho cinematográfico.
Desde el deslumbramiento o la melancolía que suscitan los íconos del cine mudo —vertidos con delicadeza en la poesía de Eliseo Diego o Fina García Marruz— hasta la reescritura dramática de obras cumbres del cine moderno, como lo hace Raúl Hernández Novás a partir de Milos Forman o Michelangelo Antonioni.
El recorrido que López Lemus propone abarca múltiples registros: versos dedicados a Charlot, Marlon Brandon, Greta Garbo, Carmen Miranda o Humphrey Bogart pueblan las visiones de Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández, Miguel Barnet y Francisco Díaz Solar.
Asimismo, se puede leer un diálogo con la historia a través de poemas de Víctor Casaus, Roberto Branly o Luis Suardíaz que confrontan la épica del fotograma con la memoria social. La mirada de los cineastas también está presente con la inclusión de textos líricos firmados por realizadores como Enrique Pineda Barnet y Rigoberto López.
El resultado a la lectura de Escuchar en la oscuridad aporta una nueva forma de interpretar la presencia de un espectador/lector dentro de una sala de cine. Convida a un espacio de revelación donde los cambios de la luz que se producen en pantalla devuelve a la palabras del texto su sentido, pero con dimensión más plástica.
La estructuración de este volumen tiene el sello inconfundible de Virgilio López Lemus, una de las figuras medulares e imprescindibles de la intelectualidad cubana contemporánea. Poeta, ensayista, crítico y docente, con vasta obra con la que ha sondeado las profundidades de la poesía hispanoamericana, la décima y la evolución de las formas líricas.
Para el ICAIC y su editorial la publicación de Escuchar en la oscuridad cobra un matiz de especial celebración, es un tributo a esa vida que su autor ha entregado a la literatura cubana y por qué no, también una felicitación por su mérito de poseer el más alto reconocimiento a la obra de la vida que concede el Instituto Cubano del Libro.
En el prólogo, López Lemus aclara que la idea germinó tras leer la compilación de textos sobre cine del poeta Alberto Acosta-Pérez, con este referente, el autor despliega ese olfato crítico que lo distingue para rastrea las páginas de la histórica revista Cine Cubano. Rescata cuadernos olvidados y convoca voces esenciales para entregar un libro que funciona, al mismo tiempo, como homenaje al cine y como testimonio de la enorme capacidad de nuestra poesía.