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A punto de irse

Mié, 03/26/2025

Cuando el personaje de Damian (John Turturro) conversa con Ingrid (Julianne Moore) sobre la situación de ella, el espectador pudiera convencerse de que La habitación de al lado (Pedro Almodóvar, 2024) evidencia ya su toma de partido: Ingrid vive con una amiga moribunda, Martha (Tilda Swinton), en un mundo que agoniza. Damian está sorprendido de que su hijo quiera tener un tercer retoño. Se lo ha echado en cara, según refiere. Ingrid parece muy identificada con la biofilia: “La muerte me resulta antinatural. No acabo de aceptar que algo que está vivo deba morir”. Le responde a una admiradora que comprará su más reciente novela.

Aunque la nueva película de Almodóvar no disimula desde sus inicios un favoritismo por la escritora de ficción (Ingrid), por encima de la cronista de guerra (Martha), la propia vida, apresurada y sin contemplación, es la que escoge, entre las dos mujeres, quién merece sobrevivir. No se trata de una competencia o una elección definitiva de un género escritural; ni siquiera, de una proyección de vida por encima de otra. Aunque no es casualidad que sea lo ficcional lo que vitalice este relato sobre el par vida-muerte desde el reencuentro amistoso. Ahora bien, llama la atención que sea Martha una reportera de guerra e Ingrid una narradora un tanto necrófila quienes se encuentren y decidan compartir juntas un tiempo.

Si bien Ingrid muestra a ratos su temor a hablar sobre la muerte, se siente atraída por esta. El cadáver andante que es Martha le empieza a interesar para su creación literaria. Tras una supuesta duda, el hecho de decidirse a acompañar a su amiga enferma, a quien no ha había visto en mucho tiempo, lo confirma. También Ingrid quiere quedarse con los diarios de guerra de Martha. Ingrid no disimula su afición a la muerte afirmando su vitalidad diaria desde un supuesto vínculo con la naturaleza y con otras formas de vida: “Cualquier día de estos me encontraré a Martha muerta, pero eso no me impide disfrutar cada minuto del día, al contrario. Lo estoy aprendiendo de ella”. Las reflexiones que se suscitan sobre lo que ambas están sintiendo, la preparación de un futuro en que ya no esté Martha, hacen de este relato uno de los más reflexivos de Almodóvar, con esa estética pop que ameniza la proximidad de una despedida.

Hay como una lógica —a veces demasiado explícita— de que testimoniar los sucesos de una guerra contiene en sí su propio castigo. Y el castigo llega de forma irónica no solo con la muerte cerca, sino con la contemplación de esa partida asistida. Martha también es muy atractiva para Ingrid en términos de incentivo cultural, porque ha sido lectora de Faulkner, Hemingway, Joyce y Virginia Woolf, autores que representan cada uno por separado una literatura sobre la afirmación constante de la vida y que terminan enfrentándose a lo insondable que es el olvido. Por eso Ingrid muestra interés por Dora Carrington y Lytton Strachey, si bien quiere novelar esta relación, porque en el fondo no son creadores descuidados por la crítica, sobre todo ella, que no soportó la muerte de Strachey y acaso previó con su suicidio el de la autora de Orlando.
Casi todo el tiempo Ingrid confirma por contraste su personalidad morbosa: “¿Por qué tenemos que pasar por esto como si fuéramos criminales? Los pacientes terminales deberían tener derecho a acabar con sus vidas dignamente”. Damian es quien más filtra la postura política con posiciones críticas: “Lo tendrán en el momento en que colapse nuestro tambaleante sistema sanitario”.

Basada en la novela Cuál es tu tormento (2021), de Sigrid Nunes, Almodóvar apostó por su primer largometraje hablado en inglés y con dos actrices tan solicitadas en el panorama mundial como Tilda Swinton y Julianne Moore. Menos enmarañado en conflictos que en sus anteriores filmes, La habitación de al lado logra una suerte de suspense ecuánime, con una sorpresa —cabía esperarlo— para prolongar en muchos sentidos la amistad entre Ingrid y Martha.

Tomado de Cartelera Cine y Video, número 232