sil

A propósito de la Primera Muestra y Concurso de Cine Nacional: Categoría Mejor Edición

Dom, 11/30/2025

La primera Muestra y concurso de Cine Nacional entregará premios a los mejores por especialidad, y por ello se elegirá el filme mejor editado de los que entren en competencia.
La edición está definida como el proceso mediante el cual se acoplan fragmentos de película para crear sentidos que la mayor parte de las veces ni siquiera están presentes en los fragmentos originales, si no que se alcanzan con la yuxtaposición entre varios. A la edición le son inherentes recursos como el corte directo, las disolvencias, los fundidos y las cortinillas.
En la encuesta convocada por la Cinemateca de Cuba en 2009 sobre las películas mejor editadas del cine cubano figuraron, en puestos preferenciales, Memorias del subdesarrollo (1968, Tomás Gutiérrez Alea), Lucía (1968, Humberto Solás), La primera carga al machete (1969, Manuel Octavio Gómez), La última cena (1977, Tomás Gutiérrez Alea) y Papeles secundarios (1988, Orlando Rojas) todas ellas armadas en la moviola por Nelson Rodríguez, el maestro indiscutible de esa especialidad en la historia del cine cubano, en tanto supo conferirle los cortes imprescindibles a filmes de tan diversas narrativas y estéticas.
En cuanto a otras ediciones sobresalientes, fueron escogidas las de La muerte de un burócrata (Mario González para Tomás Gutiérrez Alea) y El hombre de Maisinicú (Gloria Argüelles para Manuel Pérez), además de varias de las obras montadas por Julia Yip para Fernando Pérez, como Madagascar (1993), La vida es silbar (1998) y Suite Habana (2003) y las de Jorge Abello también para Fernando Pérez (Clandestinos, 1987) y para Enrique Pineda Barnet (La bella del Alhambra, 1988).
Entre las obras mejor editadas también se recuerdan dos documentales: Coffea Arábiga (Iván Arrocha para Nicolás Guillén Landrián) y Now! (Norma Torrado e Idalberto Gálvez para Santiago Álvarez).
A partir de los años 1990, y en Cuba un poco más tarde, el cine comenzó un proceso de transición del soporte fílmico a la tecnología digital, y esta transición afectó profundamente el concepto de edición, que ahora se realiza completamente en computadora. La edición digital ha estimulado y democratizado sobremanera los procesos de postproducción, que se han vuelto mucho más flexibles.
La edición digital ha permitido complejidades narrativas que se perciben en el cine de Marcel Beltrán (La música de las esferas), Carlos Quintela (La obra del siglo) y Alejandro Alonso (Abisal).