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Paulatinamente espléndida
Actriz de teatro, cine y televisión, especializada en comedia, y en papeles secundarios, Paula Alí (26 de enero de 1938-3 de agosto de 2026) fue refinando, con los años, el arte de la interpretación hasta llegar a un nivel supremo, de absoluto dominio del humor costumbrista, basado en la observación y acatamiento de una tipología representativa de lo cubano.
Se vinculó al mundo del espectáculo en 1959, cuando comenzó a trabajar como modelo en la televisión, y pasaron cinco o seis años antes de que pudiera entrar a lo que sería su primera gran escuela: el Teatro Martí, lugar emblemático en la cultura cubana por el teatro vernáculo que allí se hacía, y actrices tan famosas del género bufo como Candita Quintana y Alicia Rico.
En el Teatro Martí, en contacto con los mejores intérpretes, herededos de la tradición nacional-costumbrista, estuvo Paula hasta 1970, cuando se integró al grupo Teatro Estudio, uno de los más prestigiosos del país; y entonces comenzó un proceso, consciente o no, de refinamiento e intelectualización de sus recursos escénicos, al lado de los mejores actores y actrices de aquel momento, comediantes o dramáticos, simplemente actores y actrices que dejaron una innegable huella en la cultura de este país.
José Antonio Rodríguez, Adria Santana, Mario Aguirre, Adolfo Llauradó, Isabel Moreno, Miriam Learra y Ana Viñas fueron sus compañeros en la escena, en la interpretación de obras clásicas del teatro cubano y universal: "La casa de Bernarda Alba", de García Lorca (memorable fue su labor de La Poncia, que luego recrearía en televisión); "El premio flaco" (que más tarde se llevó al cine y también la incluye), "La última carta de la baraja" y "Te sigo esperando", las tres de Héctor Quintero; "Milanés" y "La señora Ana muestra sus medallas", de Vicente Revuelta; "Ni un sí, ni un no" y "Morir del cuento", de Abelardo Estorino, quien la dirigió también en "Aire frío".
Después de conformar tan brillante currículo teatral, Paula inició su transición a la pequeña pantalla. Aunque nunca fue de aquellas actrices que abandonaron las tablas, mareadas con la popularidad y permanencia que proporcionan los audiovisuales, porque el teatro fue su escuela y el origen de los más refinados recursos que manejó en otros medios.
En 2002, luego de convertirse en una de las actrices más conocidas del cine y la televisión, regresó al teatro, con el grupo El Público, para protagonizar "La Celestina", con dirección de Carlos Díaz, un enorme éxito, con centenares de representaciones en el cine-teatro Trianón y un verdadero reto para la actriz: interpretar “en serio” a una vieja dama indigna, vulgar, de alma pedestre y llena de apetencias materialistas e impúdicas. El dueto Paula-Carlos Díaz se repitió con "Así es si les parece" y "La Gaviota".
Antes de "La Celestina", había conocido el éxito en series y telenovelas: "Retablo personal" (1992, Chino Chong), "Sin perder la ternura" (1992, Consuelo Elba), y sobre todo "El año que viene" (1993) en la cual le dio vida a una madre cubana arquetípica, que le regaló Héctor Quintero. Aparece también en "Las huérfanas de la Obrapía" (1999, Rafael González), "Salir de noche" (2002) donde Mirta González Pereda la dirigió recreando el personaje de una tía soltera, de esas que crían a los sobrinos como si fueran sus hijos, y son víctimas de la tragedia de sentirse madres y no serlo. Luego se añadieron "Los hijos de Pandora" y "Sábados de gloria", esta última de 2025.
Imposible olvidar sus trabajos con Belkis Vega en "La casa de Bernarda Alba", de 1999, y "Santa Camila de La Habana Vieja", en 2001. Además, los programas humorísticos nunca la olvidaron, y estuvo marcando la diferencia en "¿Jura decir la verdad?", "Conflicto" y "Punto G", donde se convirtió en contrafigura de su sobrino, Jorge Alí.
En el cine fue, desde los años noventa y hasta hace muy poco, una actriz secundaria especializada en pinceladas humorísticas, aunque siempre se movió entre márgenes