La voz del cine cubano: memoria y futuro de una publicación imprescindible

La voz del cine cubano: memoria y futuro de una publicación imprescindible

Mié, 08/19/2026

En junio de 1960 una publicación única en su tipo en América Latina y el Caribe salió a la venta en los estanquillos: la Revista de Cine Cubano, ideada y materializada por Alfredo Guevara. 

Había transcurrido poco más de un año de la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y la necesidad de una plataforma de difusión y debate era imperiosa.

 

A 66 décadas de ese histórico primer número y pese a las carencias que enfrenta la esfera editorial, la publicación se erige como un referente para la crítica y el arte a nivel internacional.

Para Arturo Sotto, director de cine y admirador de Alfredo Guevara, entender la obra de uno de los padres fundadores del cine cubano implica un análisis exhaustivo de cada uno de sus textos incluidos en la revista.

"Desde la creación del ICAIC Alfredo tenía clara la idea de educar y brindarle al espectador una visión diferente de lo que era el cine; en esta visión es fundamental la revista, pues todo movimiento cultural necesita de un aparato crítico que lo sostenga", expresó.

Grandes figuras de la cinematografía y el arte cubano colaboraron en ella y se convirtió en un espacio crítico para el incipiente cine caribeño que pretendía instaurar un lenguaje y estilo propios, más cercano a la realidad del pueblo.

El director Manuel Herrera reconoció en la revista un rol de orientación de lo que es el cine como arte, sin desvincularse del público; “ser la voz del cine cubano en los momentos en que nuestro país estaba aislado”.

Quienes conocieron a Alfredo Guevara sabían que la pasión que ponía en cada número de Cine Cubano trascendía el mero deber de funcionario. “Alfredo era un revistero nato, tener una revista era parte de su respiración”, contó el escritor Rafael Acosta de Arriba.

El ensayista cubano se remontó a los agudos debates que suscitaba la edición de la revista; la selección de los textos no se dejaba al azar, “Alfredo era un preciosista”, agregó.

El pensamiento cultural de Alfredo Guevara permanece documentado en cada palabra, cada trabajo, cada página de esos ejemplares. Arturo Sotto puntualizó que cualquier texto de la autoría de Guevara conlleva una lectura transversal del contexto que vivió.

Esa imaginación de lo que llegaría a ser el cine, no solo en Cuba sino a nivel mundial, es al decir del ensayista y poeta Victor Fowler, la razón que nos remite a Alfredo y a esa forma de hacer del arte una herramienta de comunicación y construcción de la realidad. Revisitar ese cine en el que convergieron Alfredo Guevara, Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez es fundamental para entender la grandeza de las ideas y la magnitud del proyecto.

La Revista Cine Cubano existe más allá del formato impreso, la migración de los públicos a las redes sociales digitales y las dificultades que marcan la agenda de las editoriales, obligaron a redireccionar las plataformas y opciones de difusión.

El actual director de la revista, Miguel Antonio Sarduy, expresó la voluntad de respetar el espíritu y preservar el prestigio que la caracteriza. "La necesidad de mantener un cuerpo crítico vivo, que necesitamos para debatir, nos ha obligado a mirar hacia otros sitios sin perder la esencia de la publicación".

Cine Cubano busca asentarse en el ámbito virtual apostando por la retroalimentación constante con el espectador. Desde esa máxima se está desarrollando una aplicación móvil, gestionando su traducción a otros idiomas y un archivo digital de la revista en su propio sitio web, de esta manera, tener acceso más fácil para el público.

Los contextos han cambiado y con ellos las esferas de divulgación y promoción del cine cubano. Sin embargo, lograr una revista más interactiva viene aparejado con la continuidad del legado y la obra de sus iniciadores. "Las limitaciones materiales no nos van a frenar para lograr llevar más ediciones de esta revista a los lectores, no solo por su prestigio sino por su alcance entre los públicos", remarcó Sarduy.

Como lo expresó Manuel Herrera: "la revista debe continuar siendo una impulsora del cine cubano, necesitamos nutrirnos de lo que se hace en el mundo sin olvidar los referentes autóctonos". No es solo memoria de un proyecto editorial, sino testimonio vivo de una manera de entender el arte como acto de pensamiento, resistencia y futuro.

Alfredo Guevara supo que una cinematografía sin reflexión crítica estaba condenada a la superficialidad, por eso fundó un espacio de conciencia donde el cine cubano aprendió a mirarse y a mirar el mundo.

En la actualidad, la publicación persiste en su empeño de seguir siendo brújula y memoria. Mientras exista una página —impresa o virtual— que mantenga encendida la conversación entre el cine, sus creadores y su público, el legado de quienes imaginaron una cultura cinematográfica propia seguirá interpelándonos.