noir

Enero de clásicos del film noir

Sáb, 01/25/2025

Para algunos críticos, estrictamente solo es posible usar el término film noir para el grupo de películas, bastante extenso, filmadas en blanco y negro y de rasgos comunes, cuyo punto de partida se focaliza en 1941 con la aparición del rostro de Humphrey Bogart como el detective Sam Spade en El halcón maltés, y encuentra su opúsculo alrededor de 1958 con la cinta Sed de mal, de Orson Welles. Para muchos otros, esa corriente que adquirió el nombre gracias al crítico italiano Nino Frank y estuvo encabezada por un puñado de insignes directores (Billy Wilder, Otto Preminger, Howard Hawks, Robert Siodmak, Fritz Lang, Raoul Walsh, Nicholas Ray), puede ser reconocida como período clásico y admitir toda la evolución vivida por el subgénero, tras la incorporación del celuloide a color desde los años sesenta y hasta la actualidad, con la expansión por el mundo mediante una oleada de seguidores que dio lugar al llamado neo noir.
Ese cine negro clásico se apoyaba en las películas de gánsteres de la década anterior, los años treinta, y en el auge de una forma de novela policial en los Estados Unidos reconocida con la etiqueta hard boiled —luego novela negra estadounidense—, en la que incursionaron escritores como Dashiell Hammet, James M. Cain, William R. Burnett, Raymond Chandler y William Irish, quienes se involucraron muchas veces ellos mismos en los guiones de esa estela de filmes.
Double Indemnity (1944), Detour (1945), El sueño eterno (1946), El beso de la muerte (1947), La dama de Shangai (1948), El tercer hombre (1949), La jungla de asfalto (1950), Extraños en un tren (1951) y La noche del cazador (1955) son algunos de los títulos más representativos, y contaban historias del ambiente delictivo, de asesinos y atracadores, hampones, rudos detectives privados de moral oscilante, policías corruptos, ineptos o desencantados, femmes fatales que arrastran a los hombres a la perdición, seres perseguidos por su pasado o consumidos por la ambición en medio de la noche y las tinieblas éticas de la implacable selva urbana.
Este film noir estadounidense funcionó como una suerte de espejo de la crisis social y existencial de esa mitad de un siglo XX torturada por dos guerras mundiales, y fundó unas marcas de estilización visual y dramatúrgica que recogieron las influencias del tenebrismo pictórico, el expresionismo cinematográfico alemán y la novela moderna. El cine negro clásico creó un universo de violentos contraluces y claroscuros, con planos oblicuos, en el acápite de la fotografía, e hizo uso y abuso de la perspectiva narrativa en primera persona, con una voz en off que dibujaba el opresivo estado psicológico de su protagonista masculino, un antihéroe, y la inclemencia de su entorno de vida.
Un actor devino cara paradigmática de esta corriente, interpretando a ese personaje protagónico, Humphrey Bogart, cubierto con larga gabardina y sombrero oscuro y el infaltable cigarrillo en un lado de la boca. Si en El halcón maltés, con el que debutaría John Huston en la dirección, tomó Bogart la piel del detective de la novela homónima de Dashiell Hammet, para El sueño eterno (1946), bajo la batuta de Howard Hawks, le tocó hacer de Philip Marlowe, la inolvidable creación del novelista Raymond Chandler, y fue acompañado por Lauren Bacall en el papel de la femme fatale. Ese dúo llegaría a hacer época como la más famosa pareja actoral del classic noir, pues protagonizaron también Tener y no tener (1944), Dark Passage (1947) y Key Largo (1948).
Para abrir de 2025, el Cineclub Horas de Cine Negro propone un viaje a esos orígenes del género, con la exhibición de El halcón maltés el martes 7 de enero, mientras que reserva para el martes 21 la proyección de El sueño eterno. El espacio funcionará en su sede habitual de la sala Alfredo Guevara del Pabellón Cuba, a las 5:00 pm, y como siempre, los asistentes tendrán la oportunidad de debatir sobre las películas al terminar la función.