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El cine cubano abraza el Alma Mater

Vie, 05/08/2026

La Universidad de la Habana, en su tradición de luchas estudiantiles por los inevitables cambios sociales desde épocas anteriores, su condición de centro iluminador y ejemplar de conocimientos y cultura, su irrenunciable magisterio para la  formación e ilustración de generaciones enteras, ha estado presente en el cine insular a partir de 1959 (incluso desde mucho antes, como veremos en su momento) , ya sea como centro argumental o referencia importante.
Uno de los primeros filmes que la incluyó fue Mella ( 1975), de Enrique Pineda Barnet.
Aunque lastrada por engorrosos parlamentos y abusivo empleo del " distanciamiento brechtiano", la primera obra en colores del cine revolucionario,  a caballo entre la ficción y el documental,   intento experimental de biopic sobre el lider estudiantil que fundara el Partido Comunista de Cuba en 1925, -plena dictadura machadista-,  descuella sin embargo por incuestionables méritos,  entre ellos ( además de la centrada actuación protagónica de Sergio Corrieri) justamente la presencia de la Universidad habanera y su importancia en el proceso de concientización de la juventud cubana en pos de lograr una sociedad justa.
La famosa asamblea estudiantil en el Aula Magna es recreada con toda su pujanza y dinamismo.
Las reformas estudiantiles impulsadas por el líder universitario fueron sin dudas la semilla de la lucha por cambios más profundos y radicales a nivel social que emprendió el héroe lamentablemente ultimado en México en 1929, adonde lo llevó un exilio forzado.
Y eso es algo que el filme refleja satisfactoriamente.
Otro donde la casa de altos estudios está muy presente es en El viajero inmóvil ( 2008 ) de Tomas Piard, otro texto a caballo entre la ficción y la no ficción.
El filme transcurre a lo largo de un montaje  paralelo mediante   tres planos narrativos que interarccionan libremente:
El primero ocurre cuando un joven estudiante de Filología de la Universidad capitalina acude a hacerle una entrevista a José Lezama Lima con el objetivo de redactar su tesis de grado. A lo largo del diálogo con el escritor va cambiando su punto de vista, deviniendo también un creador y continuador de la obra lezamiana, impulsado por los personajes y la acción de Paradiso, obra central de su investigación.
En el segundo, amigos e investigadores de esta capital obra para la literatura cubana,  concurren a la casa del poeta, así como a la cena que organiza Doña Augusta Olaya para su familia, durante la cual algunas de estas personalidades van ofreciendo sus puntos de vista en relación con Lezama Lima y a su obra en franca conversación con los miembros de la familia.
Y en el tercero discurren momentos culminantes de  la novela, cargados de elementos autobiográficos, protagonizados por José Cemí y los personajes centrales del libro .
No olvidemos que tanto este,  su protagonista como sus amigos , son estudiantes universitarios : Cemí cursa Derecho para complacer a su madre, aunque realmente su vocación real es Filosofía y Letras ( después llamada Filología), cátedra en la que sí están matriculados sus compañeros Fronesis y Foción.
Sus estudios, inquietudes y experiencias universitarias detentan entonces un gran peso diegético en el filme, enriquecido por las entrevistas " reales" del periodista Ciro Bianchi , y donde sí funciona a plenitud el experimento intergenérico, resultando un hipertexto que rinde homenaje a Lezama y su novela emblemática, a la literatura cubana , al cine y en no poca medida, a los estudios para  las licenciaturas de Humanidades de nuestra Universidad de La Habana.
No puede obviarse la importancia que para el cine cubano tuvo en julio de 2018 la reinauguración del Anfiteatro "Enrique José Varona", de la institución capitalina, en tanto primer local diseñado como sala de cine para la enseñanza del séptimo arte en Cuba, fundado hace casi ocho décadas.
La historia de dicho acontecimiento está directamente unida a la figura del profesor y crítico de arte José Manuel Valdés-Rodríguez Villada (1896-1971), quien, desde 1942 y hasta 1956, impartió el curso “El cine, arte e industria de nuestro tiempo” en las Escuelas de Verano de ese centro, primero de su tipo en Cuba y posiblemente pionero en Hispanoamérica.
" El fundamento principal de sus clases - nos recuerda  el sitio IPS Cuba- era la demostración de la validez artística del cine en comparación con otras artes, principalmente el teatro y la literatura, por lo cual el cinematógrafo era presentado como “arte de culminación y síntesis”: (…) “el cine no es teatro ni novela a solas, ya lo hemos señalado. Ni simple suma y mezcla de ambos, sino todo ello cernido, conjugado y apretado en una síntesis superadora, nueva forma de expresión, arte nuevo con sus propias leyes y su particular campo de acción creadora…”[1]
El aula de Valdés-Rodríguez fue la fragua del cine nacional que comenzaría a producirse después de 1959. En ella estuvieron figuras de nuestra cinematografía, como Alfredo Guevara, José Massip, Jorge Haydú (curso 1953) y Nelson Rodríguez (1955).
Pero también tuvo entre sus estudiantes a varias personalidades de la cultura cubana, como Antonio Vázquez Gallo (1947), Walfredo Piñera (1950), Graziela Pogolotti (1951), Lisandro Otero (1954) y Roberto Blanco (1956), entre otras.
En fin, dentro y fuera de la pantalla, la Universidad de La Habana ha recibido y ofrecido su abrazo perenne y cálido al cine cubano.
(1)J.M. Valdés-Rodríguez: "El Cine en la Universidad de La Habana", Empresa de Publicaciones MINED, La Habana, 1996, p. 467.

 

 

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