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Don Quijote: de La Mancha al cine Yara
Don Quijote (1957) dirigida por el soviético Grigori Kózintsev fue el filme que abrió la Muestra de Cine Ruso en La Habana, que se extenderá hasta el próximo 26 de agosto.
Llevar una obra tan monumental como la de Miguel de Cervantes al cine no es tarea sencilla, pero la versión de Kózintsev para los estudios Lenfilm demostró en pleno siglo XX por qué sigue siendo una de las creaciones más aceptadas de la historia universal.
Entre los aspectos destacados de la película resalta que fue la primera versión cinematográfica del Quijote que fue rodada en color y en pantalla ancha. Además de filmarse en los paisajes de Crimea para recrear la inmensidad castellana, contó bajo la dirección artística del afamado escultor español Alberto Sánchez Pérez, exiliado en la Unión Soviética, quien impregnó las escenas y vestuarios de un profundo y auténtico sentido ibérico.
Al momento de su estreno la cinta tuvo un impacto internacional memorable, siendo proyectada en el Festival de Cannes y marcando el hito de ser la primera película soviética estrenada comercialmente en salas españolas tras la Guerra Civil.
Entre la pieza literaria y el filme Grigori Kózintsev propuso en 1957 existen notorias diferencias que fueron parte de la comprensión y el desarrollo de la trama desde su concepción. Por su parte, Cervantes apela con frecuencia a la sátira, al humor físico y a los castigos corporales sobre el hidalgo, pero Kózintsev prefiere construir un drama humano donde el protagonista encarna la dignidad y la resistencia moral.
La trama de la película se simplifica al eliminar las historias secundarias y centrarse en la pareja protagonista, al tiempo que acentúa la crítica social. Asimismo, la figura de Sancho Panza evoluciona rápidamente para demostrar la sabiduría y justicia natural del pueblo, y aunque el final muestra la muerte física del héroe, se deja claro que el espíritu del quijotismo permanece invencible.
En esta adaptación, el protagonista Nikolái Cherkásov nos entrega a un Quijote noble, trágico y lleno de humanidad, mientras que Yuri Tolubéiev compone a un Sancho que equilibra la fe en las locuras su señor Quijano, pero protegiéndole con sentido común.
La versión rusa de Don Quijote en la inauguración de la Muestra de Cine Ruso en La Habana, nos devolvió un clásico con imágenes restauradas, y también nos recordó que la búsqueda de la justicia y la fe en los sueños siguen siendo ideas necesarias para alcanzar la felicidad.