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Centenario de Jack Lemmon
Indiscutiblemente, Jack Lemmon fue un excelente actor, uno de los grandes del Hollywood de todos los tiempos, si bien su método interpretativo, muy gestual, le permitió obtener su mayor popularidad en la comedia.
Había nacido en Massachusetts el 8 de febrero de 1925, y como la mayoría de los intérpretes de los primeros años cincuenta del siglo XX empezó su andadura interpretando papeles de reparto, en filmes como Faltan hombres (My Sister Eileen, 1955), Mister Roberts (1955), por el cual recibe su primera nominación al Oscar y su primera estatuilla.
Poco a poco Lemmon fue dándose a conocer e interpretando personajes de más calibre hasta llegar a su gran éxito con Algunos prefieren quemarse (Some Like it Hot, 1959), recordada comedia en la que compartió protagonismo con la estrella Marilyn Monroe y Tony Curtis, filme que inmortalizara la frase “Nadie es perfecto”. Este papel supuso para Lemmon un alto nivel de popularidad, numerosos elogios de la crítica especializada y poder trabajar por vez primera con ese gran director que fue Billy Wilder. Además, recibió una candidatura al Oscar por su labor.
Otro momento trascendente de su carrera fue El apartamento (The Apartment, 1960), también de Wilder, título que ganó el Oscar al mejor filme del año, coprotagonizado por otra sobresaliente comediante del momento, Shirley MacLaine, con el que Lemmon consiguió una nueva nominación a la estatuilla. También de notable relieve fue Días de vino y rosas (Days of Wine and Roses, 1962), dirigida por Blake Edwards, intenso drama sobre alcoholismo que protagonizara junto a Lee Remick y con el que ambos resultaron nominados al Oscar.
Unos años después, el actor encuentra en el comediante Walter Matthau su compañero ideal para llevar a cabo varias comedias muy populares, a partir de En bandeja de plata (The Fortune Cookie, 1966), y juntos emprenderían otros dos títulos taquilleros, dirigidos por Wilder. En 1973 consiguió su segundo Oscar, ahora como protagonista, por la cinta Salvar al tigre (Save the Tiger), de John G. Avildsen. Por entonces encarna nuevos personajes de corte dramático, con lo que demuestra todo su potencial en títulos como El prisionero de la Segunda Avenida (The Prisoner of Second Avenue, 1975), Amenaza incontrolable (The China Syndrome, 1979) y Desaparecido (Missing, 1982), esta última del gran director greco-francés Costa Gavras.
En los años noventa, Lemmon participó en filmes notables que reforzaron aún más su prestigio, como JFK (1991), de Oliver Stone; Éxito a cualquier precio (Glengarry Glen Ross, 1992), de James Foley; Short Cuts (1993), de Robert Altman, y Hamlet (1996), de Kenneth Branagh.
En 1996 le fue otorgado el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín en reconocimiento a su brillante carrera. Lemmon falleció el 27 de junio de 1996. Unas setenta películas dejó para la posteridad este recordado actor a quien en el centenario de su nacimiento homenajeamos en Cinemateca a través de una breve muestra.
Tomado de Cartelera Cine y Video, número 232