NOTICIA

Cartelera ICAIC
Cinerama Infantil
A cargo de Marla Almaguer
ENERO LLEGA CON UN GRUPO de películas animadas que pretenden hacer reflexionar sobre el presente. Desde 10 vidas y Bajo el muelle hasta El inicio del mundo de Craig, estos filmes contienen narraciones que unen la belleza de la imagen con la sutileza de un discurso bien concebido, centrado en las relaciones interpersonales. Estas películas han tenido gran aceptación por parte del público, pues utilizan un lenguaje que, si bien tiene como objetivo a los más pequeños, también pueden comunicarse con quienes los acompañan. Siguiendo la estrategia planteada por la mayor parte de la producción de animación actual, donde prima la exaltación de las emociones, los audiovisuales en cuestión se caracterizan por sus giros dramatúrgicos y apuestan por el acercamiento profundo a gran variedad de temas, como la aceptación del otro, la amistad, el amor maternal o el síndrome del nido vacío, entre otros.
EN EL QUEHACER CINEMATOGRÁFICO de la animación es recurrente la inclinación a la creación de mundos narrativos donde se humanizan tanto cosas inanimadas como seres vivos. Es así como en 10 vidas, un gato siente empatía y tiene igual capacidad de raciocinio que su dueña o en El inicio del mundo de Craig un cangrejo tiene intuición. No es algo nuevo, como tampoco la reiterada preocupación acerca del funcionamiento de los robots humanoides. Los nuevos modos de relacionarse humanos y robots gracias a la digitalización y el desarrollo tecnológico del mundo han generado paradigmas, cuyas consecuencias terminan siendo en no pocos casos de corte apocalíptico.
RECORDEMOS LA PELÍCULA Los Mitchell contra las máquinas, en la que la realidad cambia radicalmente luego de que el personaje antagónico trata de destruirlo todo cuando su dueño lo sustituye por otro robot. Esto desencadena el caos y es una familia la que logra salvar el mundo. Sin embargo, han surgido otras películas que celebran el avance tecnológico e igualan a hombres y máquinas por su capacidad de aprehender del entorno e incluso amar. Tal es el caso de El robot salvaje, que hará recordar el filme Gigante de hierro y empatizar con la experiencia que vive Roz, un robot que encuentra un sentido para vivir y luchar contra todo pronóstico o contra sus códigos de programación. El robot salvaje es un canto a la resistencia de un pato cuya familia la conforman un zorro y un robot. La historia expone cómo estos tres personajes ven y experimentan sus circunstancias de una manera distinta, y es así como el pato, con esfuerzo y gracias al apoyo de la familia, llegará a emprender vuelo con sus propias alas. Para esta película, intentar ser auténtico es el gran desafío. De esta manera, los filmes de la programación infantil de enero enfatizan en el corazón como motivo y motor, y van tras la creación de un lugar mejor, de un espacio común donde la bondad sea capaz de mantener unidos a los seres diferentes, más allá de lo distintas que sean las expectativas de cada cual.