NOTICIA
Algo más que un accidente
El cine iraní es por lo general un encuentro con la indagación filosófica, lo sorpresivo que no obstante se espera, y una densidad tanto conceptual como artística que lo sitúa a la vanguardia de las conquistas ideostéticas en la pantalla contemporánea.
Entre varios de sus nombres emblemáticos, descuella el de Jafar Panahi, quien empezó su filmografía siguiendo a protagonistas femeninas en la infancia mediante historias que revelaban una espesura sobrecogedora bajo la presunta inocencia: primero una niña que quería un pez de color dorado ("El globo blanco") y luego otra que, con un brazo supuestamente enyesado, rompía las barreras entre ficción y documental ("El espejo").
Híbridos genéricos y estilísticos , mixtura creadoras entre la ficción y la no ficción que generaron después títulos como "Esto no es una película", "Taxi Teherán", "Tres caras" , "Los osos no existen"...
Lo más reciente del genial realizador se presenta en calidad de estreno en Cuba este domingo " Sin Fronteras ": "Un simple accidente", Palma de Oro en Cannes y nominado a otros importantes festivales.
En él Panahi acude a un motivo que ha generado más de un texto notable en la literatura y el cine: el encuentro entre víctima y victimario, el deseo de venganza que puede tornarse otros sentimientos y provocar reflexiones diversas.
Desde ese clásico llamado "La muerte y la doncella" ( Dorfman/ Polanski ) hasta la francesa "Je verrai toujours vos visages" ( exhibida en el Cine Club) pasando por las norteamericanas "Mass" y " "Un dios salvaje ( de nuevo Polanski), o las españolas "Maixabel" ( Bollaín) y el documental '' El mayor regalo", el arco de estos choques va desde la confrontación individual o familiar hasta la colectiva ' en lo que se ha dado en llamar " justicia restauradora"-.
Una noche por una carretera oscura, un coche en el que viajan un hombre (el torturador) con su mujer embarazada y su hija, ocurre el atropello de un perro, le sigue una avería que les conduce a un taller en el que uno de los empleados ( víctima del pasado) cree reconocer a quien le hizo sufrir años atrás solo por la manera de andar ...
Con este argumento el director arma un relato signado por el suspense y la tensión a punto siempre de estallar, y donde - fiel a sus collages- encontramos thriller, comedia " noir" , drama político, indagación social, todo con equilibrio , justamente mezclado para mantener al espectador pegado a la luneta.
La crítica, sin embargo , no ha sido unánime, pues como es habitual este tipo de cine, polémico al fin, genera todo tipo de reacciones.
Mientras algunos elogian lo que consideran una "demoledora fábula moral (...) rotunda y poderosa (...) una película política tan cristalina en su forma como oscura y terrible en su fondo." (Elsa Fernandez- Santos, Diario El País) o "Una vibrante lección de cine (...) una reflexión sobre el círculo de odio que atenaza su país en la que es su película más directa, más enérgica y más libre" ( Luis Martinez, El Mundo) otros la consideran "impropia del Panahi bondadoso y humanista (...) Quizás la obra más endeble y elemental que ha hecho en dos décadas de persecución". (Daniel De Partearroyo, Cinemanía) o le sitúan reparos pues opinan que aunque "es una película ágil (...) En cuanto a su estructura y progresión (...) se expresa muy bien en su primera mitad (...) pero hay una pequeña embolia en el flujo del interés en su desarrollo a partir de esa mitad " (Oti Rodríguez Diario ABC).
De cualquier manera, a Panahi, al cine iraní todo, hay que verlos siempre, y tengamos o no reservas, la propia historia de su nueva cinta, la elegancia de su puesta y el nivel actoral (Ebrahim Azizi, Afssaneh Najmabadi, Delmaz Najafi
ZVahid Mobasseri...) bastarán para encontrarnos en el cine Riviera este domingo a las 5 p.m.